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A 774 metros sobre el nivel del mar, el lugar despliega una indiscutible belleza a lo largo de su ribera. A través de una extensa avenida costanera llamada Exequiel Bustillo, se llega hasta el Hotel Llao Llao, aproximadamente a 25 kilometros del centro de la ciudad.
Corría el verano de 1902 y los primeros viajeros se acercaban a la zona, pero fue recién el 3 de mayo del mismo año, cuando el gobierno de Río Negro le dio carácter oficial a la fundación. Al mismo tiempo reservó por decreto una superficie de 400 hectáreas dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi para el asentamiento del pueblo.
Actualmente posee una población estimada de 110.000 habitantes a los cuales se les suma una cifra considerable de visitantes extranjeros, además de los recurrentes estudiantes que deciden disfrutar su tradicional viaje de fin de curso en la región.
Debido a los incomparables paisajes que posee, como la Isla Victoria, el Bosque de Los Arrayanes o bien la Isla Huemul entre otros, su economía se basa en el turismo y todas las actividades que de él se desprenden como la fabricación de exquisitos chocolates regionales. Estos, además de representar el souvenir mas preciado por todos, son a su vez comercializados en todo el mundo, actuando sin pretenderlo, como un signo distintivo de esta ciudad.
En las arterias céntricas hay galerías comerciales, confiterías, restaurantes y una importante vida nocturna que conjuntamente con el resto de actividades (como el raftin, la pesca, el esquí o el sin fin de excursiones posibles), convierten a Bariloche en una ciudad para disfrutar en todas las épocas del año.
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